Capitulo 62
Cuando Javier entro en el saloncito donde se encontraba Adriano se alarmó. Iba empeorando por días y su aspecto enfermizo no daba lugar a dudas.
- ¿Qué tal te encuentras?. Dijo en tono preocupado Javier.
- Me encuentro mucho mejor, he accedido a tomar las pastillas pero tengo el estomago cerrado, Elvira no ha dejado de llorar en toda la noche y no se como ayudarla, quiero mejorar y creo que desde aquí no lo puedo hacer. Se que tu has vivido mucho más que yo. Conoces más mundo y sobre todo me puedes ayudar a encontrar los mejores médicos que me traten y den de una vez con el problema que me afecta. No soy tonto y cada vez que miro a los ojos a la gente que quiero puedo adivinar lo que piensa, estáis preocupados por mi y se que sino pongo de mi parte jamás me curare. ¿Verdad que me ayudaras?
- No lo dudes ni por un momento, hoy mismo te lo iba a proponer yo, pero si no te importa mientras que arreglo los tramites para que te lleven al mejor hospital que conozco en Washington, te tengo que invitar a un gran evento para nuestra familia.
- Pero… ¿Qué me he perdido en todos estos días que llevo en cama?, Cuenta hermanito no te calles.
- Me caso. Dijo Javier en un tono poco jovial.
Adriano enmudeció, no daba crédito a lo que oía, desde cuando su hermano creía en el matrimonio, y ¿ con quien se casaría? . Se le amontonaban las preguntas en la mente . Javier continúo hablando resolviendo todas las dudas que tuviera su hermano.
La conversación duró más de lo esperado y Ester preocupada por su paciente subió un ligero tentempié para Javier con la esperanza que Adriano picara algo.
Cuando termino la conversación Adriano no estaba nada convencido del paso que iba a dar su hermano. Jamás había mostrado interés por su futura mujer y ahora esa proposición no venia a cuanto. Pero tenía que apoyarle, ahora que se estaban resolviendo las cosas entre los dos no lo fastidiaría con tales suspicacias.
Felicito a su hermano y también le prometió que le ayudaría todo lo que pudiera. Sabía que su estado no era el más idóneo, pero … no todos los días se casa tu único hermano.
Elvira se levanto bruscamente tenía los ojos hinchados, su marido no estaba en la habitación y eso la preocupo. Salio de la habitación a buscarle oía ligeramente el murmullo de su voz y cuando cruzo el umbral de la saloncito vio a los dos hombres de su vida, su marido y …su amor platónico.



